¿Qué será, será? Whatever will be, will be

¿Qué será, será? Whatever will be, will be

¿Cuántas veces habremos contestado de niños a la pregunta de ‘y tú qué quieres ser de mayor’? Seguro que en familias con sagas dedicadas a una misma profesión la respuesta resultaba bastante sencilla y bastaba con añadir la coletilla ‘como mi padre’ a la profesión que este desempeñaba (y no digo como mi madre porque los de mi generación convivimos con una muy escasa presencia femenina en el trabajo).

En el resto de casos y una vez superada la etapa infantil y dejados atrás los deseos de ser futbolista, astronauta, cantante… decidir cuál iba a ser el enfoque que le ibas a dar a tus estudios, y a tu vida laboral posterior, resultaba tarea difícil si no tenías una marcada vocación que te empujase a dirigirte a algo concreto.

Tengamos en cuenta que el acceso a la información no era lo fácil, inmediato y global que es actualmente, así que, como en toda decisión importante, ¿qué hacías?… Pues recurrir a tus padres quienes suponías que reunían la sabiduría que les da la experiencia y podían ayudarte con tus dilemas. Tus padres y todos aquellos referentes de tu entorno eran tu google particular en la búsqueda de aquello que cumpliese dos objetivos claros: que se te “diese” bien y que una vez finalizado te permitiese encontrar un trabajo para toda la vida y bien remunerado a poder ser.

De aquellos consejos derivaron muchas trayectorias profesionales que, como por ejemplo en mi caso, han hecho que 31 años después siga en la misma empresa donde empecé a trabajar tras obtener mi título universitario.

Ahora yo recibo la mismas preguntas de mis hijos ‘¿qué hago?, ¿crees que esta es una buena opción?, ¿tú como ves esto?’ y francamente…no sé muy bien que decirles. Todos hemos leído recientemente esas noticias relativas a que 8 de cada 10 jóvenes de entre 20 y 30 años encontrarán empleo en profesiones que hoy aún no existen o las que dicen que en 20 años 700 profesiones serán desempeñadas directamente por robots o que la mitad de los trabajos que existirán dentro de 20 años hoy ni siquiera tienen nombre… ¿Cómo prepararse para ese futuro que aún está por definir?

Con semejante panorama ¿quién es capaz de sugerir a un quinceañero que elija bachiller tecnológico ,de humanidades, de salud…? (por cierto, ¿tiene sentido seguir con esta división viendo lo que se avecina o nuestro sistema educativo debería replantease este esquema rígido e ir a opciones más trasversales?, no sé, no soy una experta en el tema pero creo que el cambio debe empezar desde abajo y no hay demasiado tiempo) ya no digo nada cuando la sugerencia se refiere a titulaciones universitarias cuyo contenido resulta difícil de entender y más en un marco cambiante como ha traído consigo la última reforma que ha permitido que cada Universidad defina sus propios contenidos.

No sabemos cuáles van a ser las ocupaciones del futuro, pero sin embargo tenemos que seguir con ese mantra que nosotros mismos llevamos grabado a fuego de ‘tienes que estar preparado’ y ‘¿para qué?’ nos pueden preguntar… pues yo diría que para seguir aprendiendo incansablemente y mantener una actitud asertiva ante cualquier nueva situación que surja. Tenemos que estar preparados para saber que nada será estático, que todo fluirá hacia el cambio permanente que todo el esfuerzo formativo que realicen solo les abrirá la puerta a nuevos estados de aprendizaje, si nos parece que el cambio en que estamos inmersos nosotros desde hace unos años va muy rápido …¡pobrecitos, la que se les viene encima!.

Hace poco en una reunión con un cliente y amigo de la casa ,director de RRHH, este nos comentaba que si se paraba a hacer balance siempre había contratado por aptitud y despedido por actitud y, reflexionando sobre esto, me digo que este ha de ser también el planteamiento correcto a la hora de buscar profesionales para nuestras empresas, la actitud, las ganas, el compromiso; cualquiera que sea capaz de trasmitirnos esto, con una formación mínima de partida, es un buen candidato y, si además tenemos en cuenta lo difícil que será encontrar profesionales para algo que aún no sabemos qué puede ser ni cómo se llamará en el futuro, razón de más para pensar que a las empresas nos tocará completar una parte importante de esa formación que hasta ahora venía regulada y reglada por un mercado laboral estático y con profesiones señeras.